Es hora de poner fin a la desinformación climática

Los resultados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2023, la COP28, han llevado a la comunidad internacional a reflexionar sobre un acuerdo histórico: por primera vez, el mundo acordó abandonar los combustibles fósiles para mantener al alcance el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C.

Ya no se trata de decidir si pondremos fin a nuestra dependencia del petróleo, el carbón y el gas, sino de hacerlo cuanto antes.

La velocidad y la escala son ahora las cuestiones clave. Como dijo el secretario general de las Naciones Unidas en su declaración al cierre de la COP28, «el mundo no puede permitirse retrasos, indecisión ni medidas a medias».

La ciencia es clara: las medidas ambiciosas para reducir las emisiones de carbono y acelerar la transición a las energías renovables aún pueden evitar las peores consecuencias del cambio climático. Debemos convertirlas en nuestra prioridad mundial más urgente.

Sin embargo, las fuerzas que frenan la acción no cederán tan fácilmente. Durante décadas, las empresas de combustibles fósiles y los Estados que las apoyan han gastado sumas astronómicas en campañas para retrasar la transición energética y mantener al mundo enganchado a sus productos.

La última COP no fue la excepción. Durante todo el evento, investigadores observaron una campaña sofisticada (se abre en una pestaña nueva), en la que se desplegó un ejército de grupos de presión, políticos, grandes empresas de relaciones públicas, anunciantes e incluso cuentas falsas en redes sociales para difundir desinformación climática.

Para ello, usaron diversas tácticas: narrativas que, en general, se agrupan en cuatro categorías: dilación, desvío, división y fatalismo.

La dilación busca posponer las decisiones. Presenta los combustibles fósiles como indispensables para satisfacer la demanda de energía y promociona tecnologías no comprobadas como soluciones milagrosas para combatir las emisiones letales.

El desvío, que incluye el lavado de imagen verde, busca restar importancia al papel de los combustibles fósiles en el agravamiento de la crisis climática y replantea el debate para centrarse en el comportamiento individual.

La división debilita a quienes defienden la acción climática al enfrentarlos entre sí y demonizarlos (se abre en una pestaña nueva) para erosionar el apoyo público.

El fatalismo promueve la idea de que ya es demasiado tarde para evitar una catástrofe climática y presenta como inútiles todos los esfuerzos por lograrlo.

Sea cual sea el mensaje, el objetivo es el mismo: las cuatro narrativas buscan desconectar al público y hacer creer que el apoyo a la acción climática es menor de lo que indican las encuestas mundiales (se abre en una pestaña nueva).

Difundir estas narrativas es un gran negocio en todo el mundo. Grandes medios de comunicación (se abre en una pestaña nueva), redes sociales, agencias de publicidad y empresas globales de relaciones públicas están entre quienes se lucran con ello. Mientras siga siendo rentable, podemos suponer que continuarán haciéndolo.

No podemos bajar la guardia. Quienes defendemos la ciencia y las soluciones debemos redoblar nuestros esfuerzos: exponer sin descanso la desinformación climática y a quienes la difunden, y actuar con más audacia, inteligencia y estrategia, tanto en lo que comunicamos como en la manera de hacerlo.

Nunca ha sido tan necesario contar con información precisa y basada en la ciencia sobre las soluciones climáticas.

Las Naciones Unidas están combatiendo la desinformación climática para mostrar a la gente que aún estamos a tiempo de salvar el planeta. Para ello, estamos acelerando nuestra labor de comunicación sobre el clima mediante la iniciativa Verified for Climate, un programa conjunto de las Naciones Unidas y Purpose (se abre en una pestaña nueva).

Junto con especialistas en comunicación, filantropía, academia y empresas, y con el apoyo de The Rockefeller Foundation (se abre en una pestaña nueva), Fortescue (se abre en una pestaña nueva) y TikTok (se abre en una pestaña nueva), estamos explorando nuevas formas de comunicar.

En colaboración con voces de confianza de todo el mundo, Verified inunda los canales digitales con datos y recursos sobre el clima basados en la ciencia, para mejorar la calidad de la información en los espacios donde más suele circular la desinformación climática.

Aplicaremos las mejores prácticas (se abre en una pestaña nueva) para replantear el debate, preparar a las personas para reconocer la desinformación, verificar los datos y desmentir afirmaciones falsas. También llegaremos a quienes son vulnerables al fatalismo con historias centradas en soluciones y mensajes que les ayuden a tomar las riendas.

Juntos, estamos convencidos de que podemos cambiar el rumbo de la narrativa sobre la información climática e impulsar comunicaciones que motiven a actuar para garantizar un futuro habitable para el planeta. No hay tiempo que perder.